Presente Perfecto

La vida es una serie de cambios naturales y espontáneos. No los resistas, eso sólo crea dolor. Deja que la realidad sea la realidad. Deja que las cosas fluyan de modo natural, sea cual fuere la forma que tomen.
Lao-Tzu

“Todos parecemos estar de acuerdo en la importancia de vivir el momento. El problema es como lo hacemos”, Comenta, E. Langer, psicologa en Harvard y autora del libro Mindfulness, que añade: “Cuando no estamos en el momento presente, no estamos ahí para saberlo. Conseguir evitar las distracciones y despertar al presente requiere intencionalidad y práctica.

Vivir el momento encierra una profunda paradoja: no lo puedes hacer esperando beneficios. Hacerlo nos coloca en un estado mental orientado al futuro, lo que pervierte todo el proceso. En lugar de esto, debemos confiar que la recompensa llegará. Es solo una de las muchas paradojas que encierra el mindfulness, como es, dejar ir, como la única forma de conseguir lo que deseas. Para nuestra mente occidental, acostumbrada a la ilusión del control, este tipo de pensamiento es un cambio realmente intenso.

Para mejorar en lo que haces, deja de pensar en ello
¿Perdona? ¿Quieres decir que para conseguir, por ejemplo, bailar mejor, debo olvidarme del baile. En cierto modo es así. Pero no de una forma tan absoluta. Se trata de desembarazarme de todo aquello que viene junto con el baile: la necesidad de perfección que nos impone nuestro ego, el miedo al que dirán … y otras muchas cosas que pasan por nuestra cabeza y que no tienen nada que ver con la experiencia del baile en si mismo.
Si reformulamos la propuesta quizás queda mejor como: para mejorar en lo que haces, préstale toda tu atención consciente. Aquello que no tiene que ver con la experiencia ni con el momento en que tu la vives, no debe estar ahí.
Es curioso la cantidad de equipaje emocional que cargamos innecesariamente y que nos saca del momento presente, alejándonos del aprendizaje y del disfrute de aquello que hacemos. Esta es la primera paradoja de vivir en el momento presente. Pensar demasiado en lo que estamos haciendo puede, de hecho, provocar que lo hagamos peor.

17334019988_8da0b6b7ab_oPara evitar preocuparnos por el futuro, céntrate en el presente
A veces estamos tan atrapado por el futuro, que olvidamos que estamos en nuestro presente. Es como si este (el presente) fuera la permanente preparación del futuro. Estamos viviendo una experiencia maravillosa, y una de las primeras cosas que se nos pasa por la cabeza es lo que pasará cuando ya no la vivamos.
A menudo estamos tan atrapados en pensamientos acerca del futuro o del pasado, que olvidamos lo que está pasando en este mismo momento. Es un bucle, casi inevitable, que provoca que estemos continuamente añorando lo que teníamos hace un rato, y preocupándonos por lo que esta por ocurrir ¿No les parece perverso?
Para evitarlo céntrate en lo que estás haciendo en este preciso instante; sea lo que sea. Es lo que los psicólogos llaman saborear. Puedes saborear una ducha, un éxito laboral o un buen libro. La experiencia está definida por tu presencia, podríamos decir, por tu actitud en ella. Generalmente implica muchos de tus sentidos, como cuando leemos un libro que nos traslada a una época o lugar y consigue que sintamos lo que sienten sus protagonistas.

Fluye
Quizás la forma más completa de vivir en el momento, es ese estado de total absorción que los psicólogos denominamos fluir. Ocurre cuando estamos tan inmersos en una tarea, que nos abstraemos de todo lo que nos rodea. Para conseguir este estado, tenemos que asegurarnos un objetivo que requiera un cierto esfuerzo, pero que no sea inalcanzable. Debe ser algo que podamos conseguir poco a poco y, que al mismo tiempo, nos recompense en cada momento ¿se les ocurre algún ejemplo? ¡Pues ese mismo!
Fluir requiere destreza, conocer cada paso que vamos a dar como si estuviésemos interpretando una pieza musical o escalando una pared. A medida que focalizamos nuestra atención es como si nos fundiésemos con la actividad que estamos llevando a cabo. Sentimos una sensación de maestría y, a la vez de satisfacción, difícilmente comparable con cualquier otra experiencia.

La experiencia del presente requiere trabajo. Podemos, en cierto modo, decir que nos estamos desprogramando de un tipo de pensamiento que no lo potencia. Pero, si nos ponemos a ello, lo conseguiremos.

La próxima semana, hablaremos de algunas de las trampas mentales que pueden hacer que nuestro camino hacía la vida presente se distraiga ¡Les espero!

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