¿Cómo nos comunicamos?

Recuerde que no basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía pensar en no decir algo incorrecto en un momento tentador
Benjamin Franklin

Comunicarnos es esencial, podríamos decir que inevitable. Forma parte de nuestra vida, de la forma de relacionarnos. La comunicación interpersonal es básica. Y tiene sus principios, que no podemos ignorar.

No podemos dejar de comunicarnos. De hecho, cualquier intento que hagamos para no no hacerlo, ya es comunicación. Como ya hemos visto la pasada semana, no son necesarias las palabras. Los gestos, la postura o nuestra expresión facial, son formas de comunicar, y de recibir información de los demás. Incluso durmiendo, lo hacemos. ¡Algunos más que otros, es verdad!

Recordemos un principio básico de la comunicación interpersonal: las personas no leen mentes. Otra forma de decirlo: te juzgarán por tu conducta, no por tus intenciones.

La comunicación interpersonal es irreversible
No podemos desdecirnos de algo que hemos dicho. Su efecto, inevitablemente, permanece. A pesar de las instrucciones de un juez al jurado para “no tomar en cuenta lo último que ha dicho el testigo”, los abogados saben que el efecto se ha conseguido. Como señala un proverbio ruso “una vez que una palabra sale de tu boca, no puede traerla de vuelta” .

imagesLa comunicación interpersonal es complicada
Ninguna forma de comunicación es sencilla. Debido a la gran cantidad de variables implicadas, incluso preguntas simples, pueden resultar extremadamente complejas. Los teóricos señalan que cuando nos comunicamos hay, al menos, seis “personas” implicadas: quienes creemos que somos, quienes creemos que es el otro, quien cree la otra persona cree que eres, quien cree la otra persona que es, quien cree la otra persona que eres y quien cree la otra persona que nosotros creemos que es. Lo se, así podríamos seguir hasta el infinito. Pero sirve para ser conscientes de lo que puede estar en juego en una simple interacción interpersonal entre dos seres humanos.
Otro aspecto importante es lo que compartimos. No compartimos ideas. Compartimos símbolos que responden a ideas. Esto también complica la comunicación. Los símbolos, en este caso las palabras, no tienen un significado en si; solo los utilizamos de una forma determinada. Y para dos personas puede no ser el mismo
Osmo Wiio nos propone una serie de máximas, similares a la Ley de Murqhy, pero para la comunicación:
Si la comunicación puede fallar, lo hará
Si un mensaje puede entenderse de distintas formas, será entendido de la que más daño nos haga.
Siempre habrá alguien que sepa mejor que tu, lo que quieres decir con tu mensaje
Cuanto más comuniquemos, más difícil será que nuestra comunicación tenga éxito
Esta caricaturización, que no principios reales, nos recuerda con humor, la dificultad que entraña la comunicación precisa.

La comunicación interpersonal es contextual
En otras palabras, la comunicación no ocurre aisladamente. El contexto psicológico, es decir, quien eres, que aportas a la interacción, forma parte indisoluble de tu mensaje. Tus necesidades, deseos, valores, personalidad, etc, construyen el mismo. Tanto para nosotros, como para la otra persona que participa en la interacción.
El contexto relacional, que tiene que ver con nuestras reacciones a lo que dice la otra personas. Desde que empieza la interacción, nuestro propio mensaje comienza a “contaminarse” con las reacciones mutuas a lo que dice, o creemos que dice quien tenemos enfrente.
El contexto situacional que tiene que ver con el “donde” psicosocial en el que nos estamos comunicando. No será lo mismo comunicarnos en una clase que en un bar.
El contexto ambiental, que tiene que ver con los aspectos físicos donde nos estamos comunicando. Mobiliario, localización, nivel de ruido, temperatura, etc son ejemplos de factores de este tipo.
El contexto cultural incluye todas las conductas aprendidas y reglas que afectan a la interacción. Si venimos de una cultura que no considere que mantener un contacto visual sea educado, lo evitaremos. Si la otra persona viene de una cultura en que el contacto visual significa sinceridad y confianza, ¡la confusión estará servida!

En conclusión, comunicarnos entre personas exige atención, plena si me permiten apostillar. Sin duda, podremos confundirnos o equivocarnos, pero si estamos dedicándole toda la que merece, muchos de estos condicionantes los podremos ir soslayando y asegurando que nuestro mensaje llega de la forma más precisa posible.

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