¿TE ACEPTAS?

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea

Thomas Szasz

Admitámoslo. Esto de aceptarnos se nos hace raro. No terminamos de ver a que se refiere y como podemos hacerlo. Nos suena a conformarnos, a simplemente dejar de intentar mejorar o evolucionar como seres humanos. Parece un mensaje contradictorio cuando lo que intentamos es que las personas abracen el cambio como algo natural y cotidiano.

Y ahí está es quid de la cuestión. Porque aceptarnos es todo lo contrario. Es ser conscientes de nosotros mismos. Sin juzgarnos con medidas externas o internas, aceptar que nuestra naturaleza es cambio. Sin miedo.

Podemos pasar toda la vida esperando que los cambios ocurran desde fuera, pero como no nos pongamos a saber quienes somos, que sentimos o que podemos hacer, nada lo hará realmente.

Esta es la base de la aceptación. Un conocimiento profundo de nosotros mismos. Como si explorásemos un nuevo territorio. Con la mente de un niño pequeño. Con curiosidad y deseo de sorpresa. Porque así es nuestra mente cuando no juzga y se abre a la experiencia de rutas interiores inexploradas.

acceptanceClaro está, este camino nos lleva a soltar lastre. Deberemos dejar atrás muchas cosas que, pensamos, son imprescindibles en nuestra vida. No se trata de expulsarlas. Es más bien apartarlas a un lado, si no son necesarias para nuestra nueva aventura ¿O no tan nueva?

La verdad es que una de las mayores sorpresas cuando comenzamos esta expedición hacia nosotros mismos, es el reconocimiento de lugares que hacia tiempo que no visitábamos. Volvemos a tener la capacidad de reír y emocionarnos por pequeñas cosas que nos suceden, como cuando éramos críos.

Cuando volvemos a ser conscientes de nosotros mismos, se abren puertas que pensábamos que ya no estaban. Todos tenemos una perspectiva única y esa será la forma de encontrarla.

Frecuentemente me preguntan que si, al empezar este camino, no estamos, en cierto modo, aislándonos del mundo. Incluso buscando la soledad. Pues si, y no. Porque si lo que queremos decir es que estamos consiguiendo conectar con nosotros mismos y apartarnos de convenciones externas que nos atenazan, así es. Ese es el cambio que se requiere. Es como si fuésemos vestidos con un montón de ropa que no es nuestra ni hemos elegido. Habrá que desnudarse para decidir que queremos ponernos.

En este proceso, nuestra mente se aclara y se hace más consciente de lo que nos rodea. Nos dejamos de preocupar por quienes deberíamos ser. Somos capaces de ayudar a los demás con sus problemas, y entendemos que son suyos, no nuestros. Así si podemos prestar una visión distinta a quien nos la solicita. No juzgamos a las personas y esto nos permite tener una idea clara de lo que necesitan de nosotros.

Al estar en una exploración de nosotros mismos, vivimos el presente. Esto nos permite estar en el tiempo correcto, sin anhelar un pasado que ya no está o desear un futuro que no existe. Vivimos en nuestra edad, ni más ni menos.

Otra de las sorprendentes consecuencias de este proceso serán los encuentros. Comenzaremos a encontrar a más y más personas que parecen estar siguiendo un proceso similar al nuestro. Y será como cuando reconocemos a alguien de nuestro país en un viaje de turismo. Al mismo tiempo, y paradójicamente, esto nos lleva a dejar de compararnos con los demás. Simplemente, ni nos lo planteamos. Estaremos demasiado ocupados en nuestra propia expedición hacia nuestro interior.

Será inevitable, a medida que avanzamos en este camino, que nos sintamos agradecidos por quien somos, por todas aquellas personas que queremos y comparten nuestra. Es un proceso natural, que aparecerá a medida que vayamos descubriéndonos. Nos quejaremos cada vez menos de aquello que no tenemos. O, mejor dicho, ni nos daremos cuenta de lo que hace un tiempo parecíamos necesitar con urgencia. Y pasaremos a querer compartir más a menudo, a dar a los demás, a intentar provocar felicidad en aquellas personas que pueden necesitarnos.

Hay que aprender a estar solo para poder compartir con otros. Suena ilogico, pero asi es. Uno no puede dar lo que no conoce, uno no puede hacer feliz a otros si uno no lo es y estar solo no significa que te peleaste con la vida o con el mundo entero. Disfruta tu soledad, ámala y descubre en ella que buena compañía puede ser. Hay tantas personas rodeadas de decenas de amigos y por dentro están vacías porque no se conocen a si mismos y no han aprendido a ser felices sin ellas.

Muchos de nosotros hemos podido estar bloqueados en un lugar de miedo, duda y vergüenza, que no nos ha dejado ver nuestro verdadero potencial. Cuando aceptamos que simplemente somos seres humanos, resulta mucho más sencillo aceptarnos como individuos. Todos tenemos algo que ofrecer a este mundo de aparente abundancia.

Si, incluso tú.

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