Ayer se cayó Internet en casa. Me encontré con unas personas que viven allí.

Dicen que son mi familia. Me cayeron bien. Parecen buena gente.

Va en serio. Es una propuesta a la que me gustaría comprometerles. No tiene la intención de darles un sermón moralista al uso. Es simplemente una propuesta de simplificación de nuestra vida digital. Nada más y nada menos. Las vacaciones veraniegas pueden ser un magnífico momento para ello.

Seamos sinceros. No siempre tenemos la mejor relación con la tecnología. Además de todos los males posturales que nos provocan, existen otro tipo de consecuencias de las que, en ocasiones, no somos conscientes. El continuo chequeo de correos electrónicos o mensajes de texto hasta la necesidad imperiosa de compartir todo aquello que nos gusta en la red, forman algunos de los nuevos hábitos que pueden estar consiguiendo precisamente todo lo contrario de lo que parece.

No vamos a repasar aquí los estudios que parecen concluir que cuanto más horas pasamos en las redes sociales, más insatisfacción tenemos en nuestra vida, o aquellos otros que señalan como muchas personas comienzan ya a experimentar una disociación entre su realidad virtual y la de verdad. Lo cierto es que emplear cada minuto de nuestro tiempo libre en las redes sociales, no parece estar ayudando mucho a nuestro bienestar mental.

La “desintoxicación digital” es una realidad. El prestigioso Diccionario Online ¡por supuesto! de Oxford ya recoge el término, y señala los beneficios que podría suponer desconectar de nuestras pantallas de cuando en cuando. Puede ser una buena forma de bajar el ritmo, hacer un poco de vida social “analógica” o encontrarnos con nosotros mismos.

¿Qué tal hasta ahora? ¿Sienten un poco de ansiedad solo de pensarlo? ¿O ya han dicho varias veces que ustedes no están “enganchados”? Les confieso que es lo mismo que nos pasa a todos. Nuestra realidad digital está tan imbricada en nuestras vidas, que solo el hecho de pensar en salir sin móvil, nos puede provocar sudores.

Les propongo una serie de consideraciones que pueden ayudarnos a completar nuestra desintoxicación digital. ¿Probamos?

En primer lugar debemos ser conscientes de que se trata de un proceso. Puede que al principio suframos del síndrome del teléfono “fantasma”. Esa sensación de que tu bolsillo está vibrando o que has escuchado una campanita. Es normal. No pasa nada. Incluso puede que te mientas a ti mismo y consultes las noticias o el email porque ¡debes hacerlo! Todo forma parte del abandono momentáneo de un hábito. No es agradable y puede que tu humor se resienta. Forma parte del proceso.

La abstinencia es temporal. Una vez vences estos impulsos de buscar en Google a cada momento o la necesidad de compartir en Instagram esta maravillosa mañana, encontrarás que no lo echas tanto de menos. Tu familia, amigos y compañeros lo agradecerán. Y tus cientos de amigos de Facebook estarán ahí cuando vuelvas.

Es paradójico, pero desconectar te ayudará a reconectar contigo mismo. Es posible que comiences a recordar habilidades que tenías. Como encontrar esa nueva cafetería siguiendo las indicaciones de las personas que transitan por la calle. O que veas como han crecido los árboles cercanos a tu casa.

Esta carencia de conexión continua te ayudará a aceptar que hay cosas que no puedes cambiar. Es como cuando te ibas de vacaciones y no veías la tele. ¡El mundo sigue su marcha!

Poco a poco, encontrarás que te sobra tiempo, que llegas antes a los sitios, que estás rodeado de personas. Es la Alegría de Sentirse Libre. No estamos pendientes de cada mensaje de Whatsapp o actualización de Twitter. ¡Y es genial! Utiliza este nuevo tiempo libre para hacer cosas nuevas ¡o no tan nuevas pero casi olvidadas! Si, me refiero a lo que estás pensando. También se ha comprobado la incidencia de esta conexión continua en la vida de pareja.

La propuesta que les hago no es definitiva. Como comenté al inicio del artículo, no se trata de iniciar una cruzada antitecnológica. Más bien se trata de redescubrir quien manda en tu relación con ella. Puede que te lo plantees cuando sales a correr sin tu smartphone, o que decidas hacerlo durante todo un fin de semana. Lo importante es recordar quien está al servicio de quien. ¿Te animas?

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