Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso

Jerome Klapka Jerome

Tenemos problemas con la verdad, admitámoslo. Nos cuesta ser “totalmente sinceros”. Decir pequeñas mentiras es una conducta aceptable, nos decimos.

En un reciente estudio, los investigadores encontraron que las personas pueden verse en tres categorías: Algunos son honestos la mayor parte del tiempo, muchos son honestos acerca de sus mentiras y algunas personas mienten un montón.

En este estudio, publicado en Human Communication Research, los investigadores preguntaron a 527 personas, para averiguar cuantas veces habían mentido en las últimas 24 horas.

El cuarenta y un por ciento de los entrevistados indicaron que no habían mentido, mientras el 5 por ciento contabilizaban el 40% de todas las mentiras que se reportaron en el estudio.

Para averiguar si los participantes eran honestos acerca de la frecuencia de sus mentiras, se les invitó a tomar parte en una segunda fase del estudio, en el laboratorio.

Se les pidió que lanzaran unos dados. Recibirían determinadas cantidades según el número que obtuviesen. Los investigadores no veían los números que salían, por lo que los participantes podían hacer trampas y comunicar cantidades más altas de las que realmente habían salido.

Los participantes que habían admitido previamente mentir frecuentemente, también tuvieron mayores puntuaciones en las tiradas de dados, indicándonos que aquellos que decían mentir a menudo, no engañaban. Sus números eran estadísticamente increíbles, mostrando claramente que habían mentido más que haber conseguido una serie increíble de tiradas exitosas.

A pesar que otras investigaciones previas encontraron que los participantes mentían una media de dos veces al día, esto no apoya la conclusión de que todo el mundo miente. Es una media, y nos da una idea distorsionada de las diferencias individuales en la mentira, comentan los autores.

“El hecho de que los participantes que dijeron mentir a menudo, de hecho lo hiciesen, nos demuestra que eran honestos acerca de su deshonestidad”, comenta el investigador principal de este estudio, llevado a cabo en la Universidad de Amsterdam.

mentiroso476_0“Puede ser que los mentirosos frecuentes muestren más rasgos psicopáticos y, por lo tanto, no tengan miedo admitir que lo hacen”, concluye.

Lo cierto es que este estudio me ha resulta muy interesante. Pero me deja con una gran duda. ¿Cómo llamaríamos a los mentirosos “deshonestos”? A mi se me ocurren unos cuantos calificativos, pero este es un blog científico.

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