Nadie que tenga éxito lo hace sin la ayuda de los demás. Los sabios la reconocen y la celebran con gratitud

Alfred North Whitehead 

  • Hola, ¿me puedes ayudar a resolver este problema?
  • Claro, ¿cómo puedo hacerlo?
  • ¿Tú no tenías un amigo?¿Puedes llamarle y ponernos en contacto?

Tras un tiempo…

  • ¿Sabes que tu amigo no me pudo ayudar?
  • ¡Cuánto lo siento!
  • La verdad es que no deberías haberme puesto en contacto con él.

La anterior conversación es un reflejo de una de las situaciones más curiosas que nos podemos enfrentar a diario en las relaciones humanas. Determinadas personas parecen tener una especial capacidad para hacer ver que los problemas o las responsabilidades no tienen que ver con ellos. Es decir, si todo va bien, es que lo he hecho bien y si va mal es que tú lo hiciste mal. Estas personas intentan hacer recaer la culpa de sus propios errores en los otros, generalmente por miedo de admitir su responsabilidad, aunque solo sea una parte de ella.

Básicamente, se sienten más cómodos cuando alguien acarrea la culpa de algo que malo que les ha ocurrido a ellos. En algunas ocasiones este acto de culpar al otro puede significar una petición de ayuda. Una acción desesperada para que otro arregle algo que ellos han provocado. En otras ocasiones es reflejo de una incapacidad para gestionar los conflictos provocados por una profunda inseguridad.

Pero hay un efecto mucho más peligroso y sutil. Conseguir que la persona que resulta culpabilizada llegue a sentirse responsable de algo que, objetivamente, no lo es.

Reaching for Help

¿Qué propósito puede tener culpar a alguien? Desde luego, parece tener un claro componente de persuasión. Se trata de convencer alguien de que ha hecho algo mal y que tiene que enmendarlo. Si lo aceptamos, significará que estamos de acuerdo en haber causado intencionadamente algún daño inapropiado que se podía haber evitado. Luego, estaremos obligados a solucionarlo. Además acepto, implícitamente, el castigo que se me proporciona. Si lo hago, si estoy de acuerdo que tengo parte de la responsabilidad, ¡estoy atrapado! Me sentiré avergonzado, culpable y estas emociones morales me llevarán a aceptar mi castigo e intentar enmendarlo.

Esta perversión de la noble acción de ayudar, que produce una gran satisfacción y que ha mostrado estar directamente relacionada con el optimismo y la felicidad, puede conseguir que nos inhibamos, por miedo. Las personas que no respetan la cadena de responsabilidad, a excepción de conseguir aquello que desean, provocan que nuestra inclinación de ayuda decaiga, o se apague.

Pero, ¿por qué consiguen que nos sintamos tan mal?

Este fenómeno se produce por la misma regla que provoca la ayuda. Lo hacemos porque queremos facilitar el camino a alguien que nos lo solicita. Nuestra intención es positiva, generosa. Y esperamos que la persona que nos pide ayuda, en cierta forma, nos lo agradezca, independientemente de lo que consiga después. Entendemos nuestro papel como valioso en sí, más allá del resultado que pueda conseguir quien recibe la misma.

Precisamente es esta situación la que nos coloca en una posición vulnerable. No esperamos una respuesta negativa a una acción generosa. Nos pilla con la guardia baja y caemos en el truco del que lo hace.

Resulta mucho más sencillo culpar a los demás que hacernos responsables de nuestras acciones. En el fondo lo hacemos todo el rato. Es más cómodo y nos aleja de nosotros mismos, consiguiendo que percibamos que nuestras acciones siempre tienen una responsabilidad externa.

El objetivo de este artículo es doble. Animar a aquellos que creemos en la generosidad, en la ayuda, como una forma de vida, de crecimiento personal, a continuar haciéndolo. Y, por otro lado, ayudarnos a entender todo el proceso, que empieza y acaba con nuestro acto de ayuda, no con el resultado obtenido por la persona que nos lo ha solicitado.

2 pensamientos

  1. Hola! siempre me a gustado la sicología,tus artículos son muy interesantes, trabajo como gobernanta en un hotel, y lo k mas me interesa es llegar a conocer a las personas k están a mi alrededor a través de su actitud, puesto k los hechos, hablan mas k la “lengua” y sobre todo kiero aprender a ser líder (no me gusta “jefa”) y una mejor persona en todos los ámbitos, un saludo!!

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