Conoces a cientos de personas y ninguna te deja huella y de repente conoces a una persona y te cambia la vida para siempre
Amor y otras drogas, 2010

El amor es como una droga, te atrapa, te embobece, te cambia. O eso dicen. Son letras de canciones, películas, libros que asocian las emociones que produce el amor con las que producen las drogas o el chocolate.

Pero ¿qué hay de cierto en esto? La psicología ha considerado el subidón que produce el amor romántico intenso un área de investigación y de estudio fascinante. Se le llegó a poner un nombre en inglés, limerance, que podría significar “enganchado al amor” en los años 70. En los 80, utilizando la Escala del Amor Pasional, se intentó medir este fenómeno. A pesar de todas estas investigaciones, la naturaleza del amor romántico permanece sin contestar. ¿Debemos considerar el amor como una emoción en si misma?¿Cuál es la relación entre el amor romántico y el sexo? Y, como sugiere la canción ¿Es el amor una droga?

En un estudio llevado a cabo por A. Aron y sus colegas, se investigaron estos aspectos. Utilizando una medición por resonancia magnética funcional (fMRI), pidieron a jóvenes que pensasen en alguien de quien estaban enamorados y, luego, en una amiga o amigo de la misma edad y apariencia que su pareja. Se registraba la actividad cerebral mediante fMRI en estas dos situaciones.

Mientras sus cerebros eran escaneados, los voluntarios veían fotos de sus parejas o amigos. Los investigadores compararon los registros cerebrales entre estas dos situaciones para observar si existían diferencias de activación.

El amor romántico activaba un buen número de conocidas “áreas emocionales” del cerebro (el núcleo caudado, el área tegmental ventral y el cortex insular y cingulado). No se observaron evidencias de ningún sistema cerebral “amoroso” especializado o único. Lo que nos dice es que el amor no es una emoción “individual”. Estamos hablando, más bien, de una acumulación de motivaciones y emociones, que los investigadores describen como un estado emocional centrado. En otras palabras, el amor es un estado mental que provoca la experiencia de otras emociones fundamentales como la euforia. Las áreas del cerebro que resultan activadas son parte importante del sistema de recompensa que esta implicado, asimismo, en la satisfacción que nos produce el chocolate o las sustancias psicoactivas. ¡El amor es como una droga!

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Y ¿qué ocurre con la pregunta clásica de la relación entre el amor y el sexo? A grandes rasgos, las áreas activadas por el amor romántico son diferentes a las se registran en la actividad sexual, lo que parece confirmar que ambas experiencias son diferentes. Aunque se pueden dar al mismo tiempo, sin duda, el hecho de que el amor romántico tenga unos caminos cerebrales propios nos puede dar una pista para explicar, al menos neurológicamente, el amor duradero.

Desde un punto de vista evolutivo esto tiene un claro significado. El amor romántico nos dirige al objetivo de encontrar pareja para prolongar la especie. Y encontrarla nos recompensa con sentimientos de placer emocional intensos. Pero mejor que cuando le digamos a alguien que lo amamos, escojamos bien las explicaciones y no intentemos hablar de estados emocionales o áreas del cerebro.

Siempre será mejor volver a los clásicos.

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