Sara ha pasado un domingo genial. Ha estado toda la mañana en casa de su abuela donde se ha reído mucho con sus primos pequeños. Por la tarde ha ido al cine con su prima, que tiene un par de años menos que ella. A pesar de ello, la película, les encanta a las dos, bueno, ¡les gusta especialmente el protagonista!. No han parado de cuchichear durante la película, ¡los chicos que estaban más abajo no paraban de mandarlas a callar!

 A la salida del cine, tras un momento de alegría, Sara se apaga. Se pone muy seria. Su prima no entiende nada ¿Por qué estás callada? ¡Si tu no paras! ¿Te duele algo?.

“No te preocupes”, le dice a su prima “mira ahí está tu padre y mi madre, nos vemos el próximo fin de semana”

 

Seguro que muchos de ustedes ya conocían esta presentación que compara como vivíamos en nuestra infancia y como lo hacemos ahora

Seguro que muchos nos hemos reído recordando algunas de estas situaciones

Seguro que algunos se han visto reconocidos en algunas de estas situaciones

A algunos les ha podido recordar momentos duros, difíciles de olvidar, en los cuales se sentían solos o, simplemente eran maltratados por sus compañeros. También alguno puede recordar como hizo sufrir a un compañero en el colegio y sentirse, todavía, avergonzado de ello.

Seguro que la mayoría de ustedes, cuando llegaban a casa, no le contaban nada a sus padres. Especialmente porque cuando llegaban a casa, las cosas eran totalmente diferentes. Nos sentíamos queridos y, a veces, conseguíamos olvidar lo que había ocurrido en el colegio hace unas horas. Teníamos un entorno diferenciado, una línea invisible entre lo que ocurría en el colegio y lo que ocurría en casa.

Esta nostalgia nos puede llevar a confundir a que nos estamos enfrentando en la actualidad cuando hablamos de acoso escolar.

Pero el niño o niña que es acosada en el colegio, lo es a todos los niveles. Se produce un acoso directo en la clase o en patio, en donde se recibe maltrato físico o psicológico, simplemente por ser diferente en algún sentido. Se produce un acoso indirecto al ser ignorado. Se produce un acoso en silencio, cuando, de alguna forma, siente que se minimizan sus problemas, o simplemente, se ignoran. Y esto es solo en el entorno escolar.

Cuando a esta situación se añade el acoso por internet, el niño ve invadida todas las esferas de su vida, hasta la más íntima. No tiene refugio, no hay posibilidad de escape.

Como podemos abordar esta situación desde la familia lo pueden leer en este magnífico artículo. Y si quieren conocer el protocolo que sigue la escuela, aquí lo pueden encontrar.

Soy consciente de que este problema tiene dos vertientes, pero en este artículo solo me voy a preocupar de la víctima. Más adelante, quizás, podremos abordar las causas por las cuales se gesta un acosador, el papel de los padres del mismo o de la escuela.

Pero eso no toca ahora.

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