¿Se han planteado a menudo últimamente porque la sociedad apenas cambia? Creo que especialmente en estos momentos serán pocos los que no se les pase por la cabeza. Esta situación que vivimos y que no parece  mejorar, por mucho que nos digan, es un excelente caldo de cultivo para que pensemos que algo debe modificarse.

Pero, sin embargo, todo sigue igual. Es decir, aparentemente acatamos o aceptamos que este es el estado natural de las cosas, que nada distinto se puede hacer. Los humanos tenemos un sesgo mental que nos empuja a mantener y justificar el status quo. Lo hacemos continuamente. Preferimos lo conocido, aunque no sirva, a aquello que no conocemos.

Las personas nos sentimos más seguras con el orden establecido cuando nos planteamos un cambio potencial. Esta es la razón, comenta J. Dean en PsyBlog, por la que seguimos comprando las mismas cosas que antes, vamos a los mismos restaurantes y seguimos teniendo las mismas opiniones.

Esto se ha denominado Sesgo de Justificación del Sistema y presenta algunos efectos paradójicos, como nos presenta J. Jost, en una extensa revisión de 2004,

  • Las personas con menor nivel adquisitivo no apoyan las políticas que les beneficiarían. Las investigaciones encuentran que no desean cambios impositivos que les beneficiarían frente a aquellos con mayor nivel adquisitivo que si lo hacen. Por lo general, la opción política no se corresponde con la posición socioeconómica de la persona.
  • Resulta muy curioso como los grupos más desfavorecidos, tienden a apoyar a un sistema que no les favorece en absoluto. Esto se denomina Disonancia Cognitiva, y es aplicable a otras muchas situaciones paradójicas. Aquellos con pocos ingresos tienden a confiar más en el gobierno que quienes tienen una posición acomodada.
  • Lo más incomprensible de todo esto es que cuando mas injusta es la sociedad, mas tienden las personas a racionalizar el sistema. Un claro ejemplo es el sometimiento de la mujer en muchos países en los cuales su posición está absolutamente subordinada al hombre.

Racionalizamos la desigualdad en la sociedad. Los pobres son pobres porque no trabajan lo suficiente y los ricos son ricos porque lo merecen. Nos convencen de que trabajando duro podremos conseguirlo, pero olvidan decirnos que las reglas no son iguales para todos.

Lo más paradójico de este Sesgo de Justificación del Sistema, resulta de entender que,  cuanto más crítica parece ser la situación, mayor tendencia tenemos a dejar la solución en manos de otros.

Aunque estos otros sean claramente incompetentes.

3 pensamientos

  1. Soy un idealista que quiero cambiar tantas y tantas cosas que están mal. Y “maduré” y concluí que yo no iba a resolver los problemas pero quiero seguir aportando mi granito de arena.
    Estoy en una lucha, social, injusta y degradante, y como comentan los afectados, como el resto, o no quieren verlo o se pliegan a lo ya establecido.
    ¿Cuál sería el enfoque o la vía para despertar las consciencias y animarlas a actuar? No para lo nosotros pensamos, que es nuestra opinión, sino para que participen e interactúen para un mejor bienestar.
    Me gustaría aprender y a participar con quien tenga las mismas inquietudes.
    Un saludo

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